domingo, 14 de diciembre de 2014

¿Bajo perfil?

¿Qué tanto se puede mantener un bajo perfil -sexualmente hablando- sin que éste se convierta en la incapacidad de sostener una relación más allá del sexo?

En una de mis usuales conversaciones telefónicas al alba, el sujeto del otro lado del teléfono, con quien mantengo una relación de esas "podemos" (de las que se sugieren mil cosas para jugar juegos de mesa, en la mesa y en todas partes, pero que nunca son factos), personaje experto en el manejo del bajo perfil, me sorprendió con el anhelo de conseguir pareja estable, pero detalló claramente una clausula a letra menuda que lo detenía inconscientemente, a lo que surgió la pregunta hacia él mismo de ¿será que el estar tanto tiempo manejando el bajo perfil, me ha complicado el sostener una relación presencial y no darme a la fuga como siempre, para regresar solo en busca de "comida"?

Aquel sujeto me puso a meditar, estaba en mi misma situación "sentimental" y yo no podía decir lo contrario. Era mi versión masculina.

Honestamente, he estado tanto en el lado oscuro que ya hago parte del inmobiliario. El usar a otros para mi satisfacción personal es la prioridad y fin del cuento. Nunca me he tomado la molestia de estar con alguien más de un par de encuentros. Y aunque no me hace falta, sería loco experimentar la sensación que me ofrecen del otro lado del jardín... tal vez tenga lo que siempre busco y necesito, además de uno o varios extras.

Estado: abierta a lo que me traiga el 2015.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Espontaneidad...

Al sentarme en el borde de la cama el día de hoy, empecé a cabilar sobre la espontaneidad a la hora del sexo casual. En primer lugar, necesitas quien secunde la moción en caso de calentura, aunque si eres mujer es posible que cualquier hombre le haga al polvo cuando es solicitado por un bombom.

Así que, traigo a tema el concepto 'espontaneidad' por un acto iniciado hace poco, y doy fe a la frase "el que piensa pierde".

Cuando entra la cachondez, no hay cabida en una cabeza caliente para reprochez o pensamientos bobos que mandan el libido a dormir. Simple, cita en un motel, hora del encuentro y voilá! El que mucho habla lleva siempre las de perder, o al menos así pasa en algunos casos.

Error de novato es, cambiar el lugar del encuentro unas horas antes, además de bajar el nivel de un lujoso motel a un apartucho cualquiera. La idea de la clandestinidad la cubre el Sol&Luna al no dejar huella de aquel encuentro, con ello me refiero a vecinos, familia con la que se topa al llegar ahí, etc.

Para que el ser espontáneos valga la pena, agarra tu billetera, toma el teléfono y marcale a la chica sugiriéndole una noche de placer que no pasará por alto. Firmen hora y lugar, y a follar se dijo. No dañen un momento de éxtasis por pensar demasiado las cosas y dediquenlo al accionar, la vida se pasa mientras hacemos planes.

sábado, 25 de octubre de 2014

Sexo a la distancia..?

Cuando se tiene una relación a la distancia, lo más lógico es que resulte ser abierta, y bien sabemos lo que significar estar 'abierta'. Es la connotación más usada entre los mortales, para dejar entrar a cualquiera sin que la contraparte oponga resistencia y así, evitar involucrarse más allá del buen sexo, sin embargo, existe parte de la 'relación' que tal vez usamos a nuestro favor. Total, es una forma de 'compromiso' con derecho a reemplazo.

Cuando mencioné que fuese a la distancia, es posible que ambas partes de dicha 'relación' sufran de una acumulación hormonal que derive en un desfogue casual.

La necesidad de suplir un buen garche, no se soluciona con una sesión caliente via Skype. Es aquí donde entran los suplentes sexuales. Aquellas personas dispuestas a saciar la calentura sin pedir nada a cambio, sin involucrarse, capaces de mantener el bajo perfil. Aunque, dichas personas son difíciles de encontrar, pues siempre terminan involucrandose más allá de lo intimo y terminan cagandose el parche.

Para buena fortuna de los folladores compulsivos cuya pareja anda fuera del país, existe una décima parte que lo intentará obteniendo resultados positivos, que inciten a repetir la faena.

Por esas personas, salud..! Que buen trabajo hacen (jajaja)

sábado, 20 de septiembre de 2014

Lo bueno dura poco.

Estoy totalmente jodida. Me jodieron en todas las formas posibles. Yo arriba, él abajo y viceversa; de lado; invertido; al revés del derecho; en fin. Las preposiciones sobre, con, sin, contra, hasta, entre, dejaron de ser simples complementos y pasaron a ser parte activa del desarrollo del Kamasutra vívido. 

Rara vez encuentro un ente con el mismo enfoque sexual que el mio. No han de faltar los peros, como en todo, puesto que somos seres inconformes y poco satisfechos (o al menos es mi caso, sexualmente hablando). Sin embargo, la categoría en la que se encuentra este sujeto es bastante alta. Esa maldita química cuyo balance erótico, pervertido y dirty era casi perfecto, me dio un par de semanas de profundo placer en la casa de un extranjero que, pedía a gritos, ser azotado. La ninfomanía me atacó post vacaciones y en el transcurso de los días, no podía dejar de contar las horas e implementar excusas con tal de pisar territorio colonial. 

Lo volví mi juguete de pruebas, pues aquel sujeto no se oponía a mis barbaridades y estaba dispuesto a todo. En mi vocabulario, la palabra descanso era inexistente. Todos los días quería más, y era inevitable la cachondez que me arrastraba una y otra vez hasta la puerta de su casa. Tal vez mi inconsciente sabía que debía aprovechar al máximo su presencia, pues los días estaban contados en el calendario, y todo se evaporaba posterior a su partida. 
 
Así pues, durante más de un mes y algo, no pude evitar ser tentada a cualquier hora del día. Si no me enviaba una foto de su ego, era un vídeo o una escritura sexosa de esas que me ponen horny con solo echarle una hojeada. La conexión estaba a la orden del ya. No era sino leer un par de números que cuadraban la hora y ya estaba en camino. ¿El problema? Conseguir un algo que lograra mantenerlo activo y me rindiera lo que lo necesitaba. El cuerpo humano posee sus fallas en cuanto al agotamiento, fallas que conozco pero que no logro entender cuando se tienen los polvos en la cabeza. Entonces, aquel sujeto hacía lo que fuera por mantenerse con vida y tratar de cumplir cada una de mis exigencias.

Terminó colapsando y yo iniciada.

Por fortuna para él, el día previo al viaje se acercó esa semana. Se bajó el ritmo de la faena (entre otras bajadas) teniendo yo, misericordia de su ser. De esta manera, a la madrugada de ese sábado en el que abandonara el país, tuvimos nuestro último encuentro. 

Encuentro que sé que no olvidará y que por mi parte, anotaré en mi larga lista de amantes momentáneos. Y, a riesgo de sonar como una cualquiera, que puedo decir, follar hace tanta parte de mí como yo de dicha noción. 

martes, 12 de agosto de 2014

Tiempo de reflexión luego de...

Siempre he tenido martillándome el cráneo, esa cuestión de las personas al pronunciar, luego del sexo, ¿qué estás pensando?. No puedo evitar preguntarme, ¿cuál es su verdadera intención? ¿Poner conversa? ¿Saber, en una escala del 1 al 10, que tal fue la faena? ¿Enterarse por otros labios, lo mal follador que fuiste y tener que volverte célibe?

Personalmente, luego de tener sexo salvaje, cuando todo ha finalizado de buena forma, es tiempo para relajar el cuerpo y la mente, estar en silencio y pensar en lo que acaba de pasar, tener imágenes bombardeándote el coco de lo acontecido hace unos minutos. Tomar ese tiempo para 'reflexionar' mientras se carbura un poco, o carburar mientras se piensa en la nada, son las cosas que la mayoría de mortales no comprenden y terminan defecando el buen sexo con idioteces como esas.

¿Realmente quieren saber qué pasa por el cerebro en esos momentos?

domingo, 27 de julio de 2014

Estar o no estar cachonda, esa es la cuestión.

Aquí estoy, en el jardín delantero de mi casa, meditando sobre la noche anterior. Noche que debió calmarme el antojo sexual contenido desde nuestra conversa virtual, tornada en un deleite visual y volantezco de la mente erótica, que humedeció la silla en la que me encontraba con la sola lectura de palabras sincronizadas, que lograron accionar cada sentido, conectado a una imaginación realmente gráfica, que permitió palpar cada sensación, quebrando los muros y la distancia que me separaban de la ventana virtual de aquel sujeto.

Estando en su casa -de tipo colonial en excelentes condiciones desde la época, con pisos color vino tinto de estampado en figuras blancas- con la excusa adolescente de 'ver' películas, llegó tan esperada noche. Con el pasar de las horas a toda prisa, yo esperaba que llegase la oscuridad y el día se tornada pornocho.

Sin embargo, volví a casa como un soldado dado de baja en batalla, con la pantaleta seca y más cachonda que nunca. Maldita casa del siglo XIX, que con sus varias habitaciones, tuvimos que estar en la sala principal, sin privacía alguna, cosa que evitó su mano dentro de mi leggins. Por un par de horas, estuve en aquella sala de estar -demasiado conservadora para cualquiera- en la que el personaje evitó (de alguna forma inexplicable) que me abalanzara sobre él y le destrozara el pene. A lo mejor, el sujeto esperaba que fuese yo quien diera ese primer movimiento, pero la estúpida contención de ambos freno una noche de locura. Me hizo sentir como una mina inexperta en el campo sexual y falta de herramientas. Volví a la época absurda de la ignorancia del sexo opuesto y, por una noche, estuve dentro de los boxers de aquella chica virginal de 15 años que había dejado atrás. Puberta, sería el término correcto que abarca tal sensación.

No fue mi noche, aunque creo que para él, logró cubrir una parte de ella, y eso me pone a meditar sobre lo masculino de mi actitud a la hora de follar. Con ello, recuerdo ese capítulo de Sex and the City en donde Bradshaw, garcha con un sujeto que le había roto el corazón en repetidas ocasiones y lo hace sin involucrar sentimientos. Luego de hacerlo, ella se pone su ropa y abandona el apartamento. Tal cual, me he convertido en la Carrie que tanto admiro, y me gusta. Así, evito comprometerme emocionalmente con el ente del cual saco provecho sexual. Sin pensarlo dos veces, me volví promiscua y fría (sentimentalmente hablando) cosa que me gusta aún más.

Afortunadamente, el encuentro para darle la conclusión que se merece al susodicho día, quedo sostenido con una chincha en el tablero de 'por hacer' que llevamos para nuestros futuros desfogues sexuales. Esta vez, iré preparada y a la merde las intermisiones, se va a lo que es y fin de la historia.

miércoles, 25 de junio de 2014

Folladas sin memoria.

De los efectos del alcohol... ¿cuántos nos hemos enlagunado una noche de farra, una noche como cualquier otra, que terminó en desnudez y penetración?

Ese maldito sentimiento ambiguo que produce el garchar totalmente ebrio... es irónico saber que tuviste sexo (pues los moretones, mordiscos y aruñetazos posteriores al coito lo confirman) pero no tener imagen mental alguna del suceso. Muchos lo llaman una buena noche de copas sin recuerdos, yo lo llamo Karma. Tal nivel de Karma que mueve el inconsciente salvaje que brota tras unas cuantas gotas de licor. Inconsciente de la manera más estúpida. El que se te adormezcan los sentidos a tal punto de la desconexión total de ellos (sin convertirte en un muñeco de trapo) y olvidarte de todo, es tan odioso como el puto flash de los Hombres de negro

Lo peor es la mentira a la mañana siguiente, cuando aparentas recordar todo asintiendo con la cabeza, mientras la otra parte te cuenta pequeños detalles sucios ocurridos en tantos lugares de la cabaña, que te dejan sorprendido. Todo un crack del sexo y ni una escena fija en tu cabeza que no compruebe lo contrario. 

Moraleja: Folla todo cuanto puedas sobrio, así tendrás esos detalles sucios compilados en la cabeza, como un mar de acontecimientos en el cual puedas naufragar cuando estés ebrio.

viernes, 30 de mayo de 2014

Neurona vs. Músculo... ¿Qué hacer?

¿Qué tanto cerebro y bolas se necesita para conquistar a una mujer? 

Todo en ellas entra por los oídos y los ojos. Les dicen que están 'buenas' con un cierto tono peluchezco y caen redonditas y babeando. Además, creen que una cara bonita que exhibir de la mano, vale más que una buena conversa después del sexo. El físico lo es todo en esta sociedad egolatra y superficial. Pero, ¿dónde queda el cerebro de estos personajes? Sí, me refiero a ambos. Ella, demuestra estupidez literal a la hora de escoger al sujeto musculoso y con cara de Ken, y él, no puede llevar el hilo de una simple conversa que no involucre máquinas para bíceps o rutinas de ejercicios. Demasiada testosterona artificial les funde la coherencia neuronal. 

Yo, por mi parte, busco (no solo sensualidad) un personaje que me mate intelectualmente y que no se quede 'corto' (literalmente) a la hora del catre. Sugerencia: si van a hacer abductores en la máquina para fortalecimiento muscular de la entre pierna, tengan en cuenta la notable reducción en el miembro viril que dicho ejercicio involucra. 

Para dejar claro, sí, soy parte de 'esas' superficiales intrépidas, o solía serlo. Aún tengo mi vieja rutina del gimnasio que marca abdominales increíbles y la sigo desarrollando en el transcurso de la semana sin falta. Lo que tengo claro es, que mi concepción de la masculinidad a cambiado con el pasar de los momentos y sus respectivos tipos. Me cansé de los pendejos que sólo balbucean pavadas y te creen imbécil a ratos por no saber como manejar correctamente una jodida máquina, creyendo que se necesita mucha física para ello (puede que tengan razón pero esa no es la idea). 

Quiero a ese virginal devora-libros que se oculta en la biblioteca tras unos lentes de marco grueso y forma alargada. ¿El problema? No tiene la suficiente experiencia en el trato con mujeres, así que se queda corto de pelotas en el momento de una conversa sutil. 

¿Solución? Adoptar la posición de macho alfa y correr ahí a buscar lo que quieres. Después de lograr el objetivo, amaestrarlo para tu conveniencia. Puede que con el tiempo suba el nivel y tengas muchos fines de semana sin dolores de cabeza (if you know what I mean). O, por el contrario, termines cambiando al sujeto y localizando un nuevo objetivo que corromper.

domingo, 18 de mayo de 2014

Clandestinidad

¿Hasta qué punto se puede mantener una relación bajo cuerda? 

Antes que nada, existen dos tipos de relaciones ocultas, cuando se está en pareja o soltero. Mi situación es la segunda. Siendo honesta, la mayoría de las veces, huyo del compromiso que implica la etiqueta de noviazgo. Me considero un espíritu libre que evita la jaula en todo momento. Sin embargo, es bueno de vez en cuando, compartir la existencia con un ente que te arranque sin esfuerzo y entre besos, una que otra carcajadota. Lo negativo de la situación es que, me aburro fácilmente, pues tiende a hostigarme el mismo dulce todos los días, así que tiendo a cambiarlo frecuentemente. 

Volviendo a lo oculto, lo menciono porque es mucho más común de lo que se cree. El llamado 'arrocito en bajo' se mantiene de esa manera, debido a la expectativa que se tiene de conseguir algo mejor. De esta manera, no se comprometen lazos más allá de los besos (y en ocasiones algo más) de forma que, en cualquier momento, se finiquite sin anestesia y cada cual por su lado. Lo radical y realmente difícil es, cuando se involucran sentimientos en el asunto y el despegarse de la persona se vuelve complicado. 

Pero ¿por qué siendo solteros, lo mantenemos al margen? Pues, como mencioné anteriormente, si nos ven comprometidos con alguna causa específica se pierde la diversión en lo diverso. Se pierde el conocer a detalle una nueva aventura, se empieza a cerrar ese espacio entre el libido sin nombre y el encierro. 

Encuentro en el coquetear con nuevos rostros una exquisitez tal, que provoca éxtasis (la mayor parte) pues, el ser sexy y soltera, te permite divagar entre personajes y huir del aburrimiento que hace de los buenos hechos, ortodoxos. 

No siendo más, sólo me queda por decir que, es hora de cambiar de sujeto.

miércoles, 7 de mayo de 2014

A la expectativa...

¿Alguna vez, han tenido esa experiencia de un encuentro con alguien que no conoces, pero que luego de verlo una vez, se siguen encontrando en un lugar especifico?

Así es la historia que viene a continuación. (Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia).

Al llegar a cafetería, a tomar el almuerzo a la hora usual, en el lugar usual... lo vio. Era él, seguía zarco, rubio e inocente como de costumbre. Se sentó casi a la entrada del lugar, y ella, estaba en medio. Por el momento no la vio. Ignoraba su presencia mientras disfrutaba el almuerzo. Ella, decidió levantarse de su lugar y pasar por su lado para recoger unas servilletas de la caja plástica ubicada –convenientemente- en la entrada. De regreso, lo ignoró mientras su miraba recorría su cuerpo de los pies a la cabeza. Se personificó en un pavo real cuando extiende su alada y atractiva extremidad con la intención de llamar la atención del género opuesto. Todo pasó en cámara lenta. Ella, él, y el desfile hacia su asiento. Así, mientras se ubicaba de nuevo, logró ver con el rabillo del ojo, que su trasero abandonó la silla durante unas milésimas de segundos para lograr ver, entre la multitud, dónde se encontraba ubicada. Fue tan solo un instante. Luego, el ambiente se torno nervioso y algo tenso. Ninguno de los dos, musitó palabra alguna. Ninguno de los dos produjo movimiento alguno. Ninguno de los dos, se inmutó por mover ficha alguna en ese tablero de ajedrez llamado Central. Y así, él siguió su camino y ella se dirigió a clase. 

lunes, 5 de mayo de 2014

Hablando de buenos hombres...

¿Es posible que las mujeres no disfrutemos de los buenos hombres? ¿Estaremos acostumbradas al ‘maltrato’ o a los hombres que ponen por delante la rebeldía, los celos,  la vanidad e inciten a la discordia y demás? 

He salido con tipos de toda clase, y por lo general, tiendo a inclinarme al lado donde están los hombres con dosis de agresividad, rudeza y la hormona alborotada que no falta (que la mayoría de las veces suelen ser demasiado 'bonitos' pero huecos del coco) agregando la debilidad superficial a la que me acostumbré hace mucho.

Es posible la certeza en ese dicho “para cada Eva, existe su Adán”, pues soy bastante agresiva, salvaje e indomable, y sería una compatibilidad de un 100%. Aunque es igual de cierto que, “polos opuestos se atraen”, pues -ciertamente- adoro corromper al de físico virginal, con cara de bueno buenito. 

El hecho radica en que me aburren los chicos buenos. La idea que tengo se construye alrededor de mi lado sexual, así que hay la posibilidad de una incompatibilidad con alter-egos ‘sanos’. La cuestión es que debería poder quedarme con alguno, puesto que, después de desflorado el doncello, queda libre aquel animal encerrado por años de cohibición junto a la lujuria, digo, eso es más que excitante! Sin embargo, el problema está en que tal vez, la mayoría de las veces, sea yo quien tenga que incitar al momento del éxtasis, y eso me aburre. 

Sería bastante útil, si los hombres, tuvieran una clasificación sistemática que definiera su voltaje y su ‘buenitud’.

sábado, 3 de mayo de 2014

¿Qué significa tener dos pies izquierdos?

Sosteniendo una cerveza helada que desinhibiera mis sentidos por un rato, entre danza y parla, me detuve a observar un grupo de ingenieros novatos en el baile, y no pude evitar cuestionarme sobre la conexión sexual que se tiene al bailar, ¿depende de la música? ¿De la persona con la que compartes la pieza musical? ¿Del lugar de encuentro? ¿Del nivel que demuestre danzando? Esa expresión mortal que lo argumenta, “así como lo mueve en la pista, lo mueve en la cama”, ¿podría refutarse con folladores poderosos en dicho arte que cuentan con dos pies izquierdos? Mi experiencia no ha funcionado en el cotejo de la cuestión, pues hasta ahora no había tenido en cuenta esta perspectiva tanto sinfónica como sexual.

Tal vez sea el hecho de que no soy bailaora nata, y que no practico la danza con frecuencia. Fue sólo después de aquel viaje con colegas a otra parte del país, en donde prácticamente, mis pies me obligaron a seguir el ritmo que destilaba aquel lugar, y así empecé a disfrutar del baile salsero.

Al decir verdad, no recuerdo haber follado con algún diestro de la salsa o sus derivados, y cuando lo hacía, la motivación de fondo siempre fue con una tonada salvaje y hard, al ritmo de Rammstein, Slipknot, Maiden, incluso de System of a down; iniciando con algo suave, por supuesto, para entrar en calor. 

El cambio en la escucha musical, debido a la compañía de quienes disfrutan de otros ritmos diferentes a los míos, me está acostumbrando a tolerarlos y por ende, ya no me molestan como antes. De hecho comienzo a disfrutarlos y el baile empieza a formar parte importante de mi repertorio seductor.

jueves, 1 de mayo de 2014

A buen beso, ¿buen sexo?

¿Se puede juzgar a alguien por sus besos?

De regreso a casa, no pude evitar los pensamientos atravesados por mi cabeza, luego de nuestro encuentro 'casual'. La pasión que le invierte a sus besos no cubren la totalidad de mi exigencia como quisiera. No digo que no lo haga apasionadamente, es sólo que espero más que simples fuegos artificiales como toda chica rosa, espero... que el roce de labios me pare algo. 

Resulta que, tengo este espíritu animal esperando salir y no hay motivación alguna. Así que, luego de una larga sesión de intercambio salival, termino con los labios entumecidos y más frígida que nunca. Quiero sentir que no puedo contenerme dentro de mis bragas oscuras, que no me importe el público que tengamos para lanzarme encima suyo y follármelo, como si la profecía del fin del mundo se cumpliera a media noche. 

Con él, no tengo indicios de calentura alguna y es inusual. Tengo que admitir que tiene ese Je ne sais pas que físicamente me atrae, pero su 'recato' conmigo no nos va a llevar a ningún Buenos Aires. 

Ahora, al tema. Besar, es más que un mero acto mecánico de juntar bocas solo para satisfacer el gusto visual. La idea, lleva una connotación sexual de kilos que tendemos a ignorar. Un beso muy húmedo, asquea. Uno muy sutil (como esos de pollitos) es tierno pero solo despierta las ganas de arruncharse y acá, el romanticismo lo mandamos a la concha. Uno muy agresivo, te deja los labios reventados por un par de semanas. 

Personalmente, un beso implica gesticulaciones corporales que no sólo se encuentran en la cara: ese roce de los dedos, el toque con las manos, los apretones fuertes que te sacan uno que otro gemido, agregando el mordisco ligero y el jugueteo con la lengua que nunca están de más.

El calibre que se le invierta al beso, debe llevar una mezcla de todo lo anterior, esto lo hace más excitante, jocoso, sensual, seductor e incitante. Y... como apenas iniciamos (lo que sea que lleve por nombre esto que hacemos) le daré el beneficio de la duda. Es posible que el nivel 2 sea más interesante y que ese jugueteo lingüoso termine dando la mejor lección oral de todas.

domingo, 27 de abril de 2014

Saliendo del Routín.

Llegó la noche. Duchada y con los músculos marcados, abandonó el gimnasio y se dirigió a banderas como todos los viernes. Era noche de mojito y amigos. Encontrándose con veteranos de la Historia en el lugar de siempre, la vimos sentada dando cátedra sosteniendo un vaso con Ginger en su mano y carcajeando abiertamente bajo efectos del alcohol.

Luego de un rato, con la botella vacía, decidieron llevar el trasero de la abeja mayor a la audición de canchas para darle un poco de emoción a la monotonía. Su alcoholizado cuerpo accedió al instante, entonces el grupo se trasladó a la improvisada pista de baile que contaba con una red de voleyball. Un par de canciones después de su llegada, el cielo dejó caer el agua contenida por varias semanas de sol y aridez terrenal, y sin pensar en la hipotermia matutina del día siguiente, la música elevó su dopamina, la pista de baile los sedujo al instante y sin pensarlo dos veces, estaban mojados hasta los calzones, riéndose desenfrenadamente con el toque salsero de fondo. Así pues, la noche los incitó a seguir la farra en un popular Rincón caleño, y en par boleones, ya estaban en las puertas de aquel lugar bohemio que con ritmo salsero los atrajo y retuvo hasta el cierre a las 3 de la mañana.

Fue una noche increíble, en un lugar mencionado miles de veces pero desconocido en todas ellas. Quién se iba a imaginar que accedería después de varios viernes de ruego, a lo que cada fin de semana se perdía por la decisión firme de llegar a casa temprano. El baile al ritmo de personajes coreados por melómanos, la atrajo de forma tal, que se negó a abandonar la pista en toda la noche. Por suerte, contaba con colegas bailaores que no dejaron apoyar su trasero en el plástico desnudo y frio, en lo que duró el evento. Ducha y show, en un viernes cualquiera a mitad de semestre. La compañía de elocuentes licenciados e historiadores resultó más gratificante de lo que se esperaba.

Fue un día como cualquier otro en ese rincón musical, visitado por extranjeros en donde la pareja de baile, es cualquier extraño. Un día lleno de matices y cuadros sectoriales en la escala de las emociones, que hizo de un viernes rutinario, uno fabuloso. 


A fin de cuentas, todos los días se aprende algo nuevo, se conoce a alguien, se descubre algo, se visitan lugares interesantes que siempre han estado ahí pero que no gozan de una presencia digna de ellos. Así es el ser humano irracional y espontáneo, disfrutando de las pequeñas cosas de la vida que transforman momentos comunes en mucho más que recuerdos del pasado: se convierten en historias que más adelante, estarán siendo invocadas por labios ebrios y rostros tomatosos de la risa.

viernes, 18 de abril de 2014

Yo-e

Día de reunión con futuros colegas, en el que proyectamos ambos volúmenes de Nymphomaniac. Una interesante película (déjenme decirles) donde el erotismo no da espera, las escenas burdas surgen elocuentemente, y todo ese maquiavelismo sexual es desarrollado por una voz principal, que en cada capítulo de aquella historia, nos deja más y más intrigados, divagando por el desenlace del siguiente.

En cierto momento, mientras el número del conteo regresivo indicaba los minutos que faltaban para finalizar dicha proyección, no pude evitar preguntarme si, ¿mi existencia reflejaba una pequeña parte de la vida descrita en el relato de la protagonista, en cuanto al sexo sin sentido, sin amor, sin emociones? ¿Me estaba convirtiendo en una maníaca por el sexo sin ataduras y sin prejuicios? O quizá, el hecho de evitar a toda costa esa conexión que lleva el coito más allá de un simple acto animal, ¿estaba haciendo de mí, una frígida? 

De hecho, me fue imposible ignorar la soledad que rodeaba a Joe, al no quedarse lo suficiente con alguien como para establecer una relación más allá de lo sexual. ¿Estaría siendo yo, la Joe de mi propia versión? Desde aquel instante, revalué la situación por la que atravesaba y decidí poner en marcha el plan de reconfigurar mi existencia y tratar una ‘estabilidad emocional’ (en cuanto a las relaciones) que le permitiera a otros, gozar de toda yo

A ver como nos va.


viernes, 11 de abril de 2014

Revolución estomacal.

Noche de cine. Un cambio repentino en la película nos llevó a la incertidumbre en la nueva elección. Estuvo algo aburrida pues terminé dormida en las piernas de la señorita de al lado y con el fundillo entumecido. La noche inició rompiendo el iceberg entre el susodicho y yo, cuando él pasó suavemente su mano por mi espalda invitándonos a entrar en la sala. Me cogió desprevenida, sin embargo, no objeté palabra en contra ya que disfruté el roce de sus dedos que la recorrían erizada. Había extrañado su presencia, claramente no puedes olvidarte de lo que pierdes, y al parecer era mutuo.

La verdad me deja pensativa esa cuestión, aquella que no concretamos y que fingimos nunca pasó. Si, es triste, pues para ser sincera él, me agrada como persona. Tal vez sea el hecho de tener que soportar que otra roce sus labios, labios que antes fueron por mi devorados y que ahora musitan otro nombre. Ese maldito nombre, que de manera intrínseca lleva marcado el mío y procura no tender a la confusión de ambos. Lo sé, porque soy consciente del esfuerzo que empleaba aquel sujeto para tratar de sacarme de su cabeza, con la ignorante de los hechos ocurridos el verano pasado, bajo el gran árbol que nos cubría de pies a cabeza y que ocultó nuestro encuentro clandestino aquella noche estrellada que fue testigo de la intensidad con la que lo deseaba. Realmente quisiera poder olvidarme de ello, pero es improbable el hecho de tener que borrar de mis recuerdos, todas las sensaciones, los besos, los mordiscos, y las horas de historia que juntos compartimos. Pues, por más que tenga a una gran persona frente a mí, que trate de hacerme olvidar, no puedo evitar esconderme para que no me descubras en brazos de otro y tengas que soportar la realidad que trato de construir a costa tuya.

Es ilógico el no querer desprenderse de alguien, y más aún cuando lo ves a menudo, en cada rincón de la ciudad universitaria y odiar el momento en que te cruzas con él y tener que sonreír fingiendo que todo está relativamente bien, para que ignore lo mal que su presencia te pone.

Y si aún te preguntas que pasó con nosotros, pues no he hallado la respuesta. Honestamente, me gustaría buscarla contigo y cerrar ese maldito ciclo que dejamos abierto hace más de un año y que no me permite continuar. Cada encuentro contigo me revuelve los pensamientos y realmente me deprime, me arruga el viejo corazón y apacigua la pequeña llama de alegría que aún conservo desde tu partida. Es tan difícil estar a tu lado y tener que atragantarme con todo lo que tengo por decir… yo, que te critico por tu falta de pantalones, tampoco los traigo puestos a la hora de la verdad.