De los efectos del alcohol... ¿cuántos nos hemos enlagunado una noche de farra, una noche como cualquier otra, que terminó en desnudez y penetración?
Ese maldito sentimiento ambiguo que produce el garchar totalmente ebrio... es irónico saber que tuviste sexo (pues los moretones, mordiscos y aruñetazos posteriores al coito lo confirman) pero no tener imagen mental alguna del suceso. Muchos lo llaman una buena noche de copas sin recuerdos, yo lo llamo Karma. Tal nivel de Karma que mueve el inconsciente salvaje que brota tras unas cuantas gotas de licor. Inconsciente de la manera más estúpida. El que se te adormezcan los sentidos a tal punto de la desconexión total de ellos (sin convertirte en un muñeco de trapo) y olvidarte de todo, es tan odioso como el puto flash de los Hombres de negro.
Lo peor es la mentira a la mañana siguiente, cuando aparentas recordar todo asintiendo con la cabeza, mientras la otra parte te cuenta pequeños detalles sucios ocurridos en tantos lugares de la cabaña, que te dejan sorprendido. Todo un crack del sexo y ni una escena fija en tu cabeza que no compruebe lo contrario.
Moraleja: Folla todo cuanto puedas sobrio, así tendrás esos detalles sucios compilados en la cabeza, como un mar de acontecimientos en el cual puedas naufragar cuando estés ebrio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario