viernes, 30 de mayo de 2014

Neurona vs. Músculo... ¿Qué hacer?

¿Qué tanto cerebro y bolas se necesita para conquistar a una mujer? 

Todo en ellas entra por los oídos y los ojos. Les dicen que están 'buenas' con un cierto tono peluchezco y caen redonditas y babeando. Además, creen que una cara bonita que exhibir de la mano, vale más que una buena conversa después del sexo. El físico lo es todo en esta sociedad egolatra y superficial. Pero, ¿dónde queda el cerebro de estos personajes? Sí, me refiero a ambos. Ella, demuestra estupidez literal a la hora de escoger al sujeto musculoso y con cara de Ken, y él, no puede llevar el hilo de una simple conversa que no involucre máquinas para bíceps o rutinas de ejercicios. Demasiada testosterona artificial les funde la coherencia neuronal. 

Yo, por mi parte, busco (no solo sensualidad) un personaje que me mate intelectualmente y que no se quede 'corto' (literalmente) a la hora del catre. Sugerencia: si van a hacer abductores en la máquina para fortalecimiento muscular de la entre pierna, tengan en cuenta la notable reducción en el miembro viril que dicho ejercicio involucra. 

Para dejar claro, sí, soy parte de 'esas' superficiales intrépidas, o solía serlo. Aún tengo mi vieja rutina del gimnasio que marca abdominales increíbles y la sigo desarrollando en el transcurso de la semana sin falta. Lo que tengo claro es, que mi concepción de la masculinidad a cambiado con el pasar de los momentos y sus respectivos tipos. Me cansé de los pendejos que sólo balbucean pavadas y te creen imbécil a ratos por no saber como manejar correctamente una jodida máquina, creyendo que se necesita mucha física para ello (puede que tengan razón pero esa no es la idea). 

Quiero a ese virginal devora-libros que se oculta en la biblioteca tras unos lentes de marco grueso y forma alargada. ¿El problema? No tiene la suficiente experiencia en el trato con mujeres, así que se queda corto de pelotas en el momento de una conversa sutil. 

¿Solución? Adoptar la posición de macho alfa y correr ahí a buscar lo que quieres. Después de lograr el objetivo, amaestrarlo para tu conveniencia. Puede que con el tiempo suba el nivel y tengas muchos fines de semana sin dolores de cabeza (if you know what I mean). O, por el contrario, termines cambiando al sujeto y localizando un nuevo objetivo que corromper.

domingo, 18 de mayo de 2014

Clandestinidad

¿Hasta qué punto se puede mantener una relación bajo cuerda? 

Antes que nada, existen dos tipos de relaciones ocultas, cuando se está en pareja o soltero. Mi situación es la segunda. Siendo honesta, la mayoría de las veces, huyo del compromiso que implica la etiqueta de noviazgo. Me considero un espíritu libre que evita la jaula en todo momento. Sin embargo, es bueno de vez en cuando, compartir la existencia con un ente que te arranque sin esfuerzo y entre besos, una que otra carcajadota. Lo negativo de la situación es que, me aburro fácilmente, pues tiende a hostigarme el mismo dulce todos los días, así que tiendo a cambiarlo frecuentemente. 

Volviendo a lo oculto, lo menciono porque es mucho más común de lo que se cree. El llamado 'arrocito en bajo' se mantiene de esa manera, debido a la expectativa que se tiene de conseguir algo mejor. De esta manera, no se comprometen lazos más allá de los besos (y en ocasiones algo más) de forma que, en cualquier momento, se finiquite sin anestesia y cada cual por su lado. Lo radical y realmente difícil es, cuando se involucran sentimientos en el asunto y el despegarse de la persona se vuelve complicado. 

Pero ¿por qué siendo solteros, lo mantenemos al margen? Pues, como mencioné anteriormente, si nos ven comprometidos con alguna causa específica se pierde la diversión en lo diverso. Se pierde el conocer a detalle una nueva aventura, se empieza a cerrar ese espacio entre el libido sin nombre y el encierro. 

Encuentro en el coquetear con nuevos rostros una exquisitez tal, que provoca éxtasis (la mayor parte) pues, el ser sexy y soltera, te permite divagar entre personajes y huir del aburrimiento que hace de los buenos hechos, ortodoxos. 

No siendo más, sólo me queda por decir que, es hora de cambiar de sujeto.

miércoles, 7 de mayo de 2014

A la expectativa...

¿Alguna vez, han tenido esa experiencia de un encuentro con alguien que no conoces, pero que luego de verlo una vez, se siguen encontrando en un lugar especifico?

Así es la historia que viene a continuación. (Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia).

Al llegar a cafetería, a tomar el almuerzo a la hora usual, en el lugar usual... lo vio. Era él, seguía zarco, rubio e inocente como de costumbre. Se sentó casi a la entrada del lugar, y ella, estaba en medio. Por el momento no la vio. Ignoraba su presencia mientras disfrutaba el almuerzo. Ella, decidió levantarse de su lugar y pasar por su lado para recoger unas servilletas de la caja plástica ubicada –convenientemente- en la entrada. De regreso, lo ignoró mientras su miraba recorría su cuerpo de los pies a la cabeza. Se personificó en un pavo real cuando extiende su alada y atractiva extremidad con la intención de llamar la atención del género opuesto. Todo pasó en cámara lenta. Ella, él, y el desfile hacia su asiento. Así, mientras se ubicaba de nuevo, logró ver con el rabillo del ojo, que su trasero abandonó la silla durante unas milésimas de segundos para lograr ver, entre la multitud, dónde se encontraba ubicada. Fue tan solo un instante. Luego, el ambiente se torno nervioso y algo tenso. Ninguno de los dos, musitó palabra alguna. Ninguno de los dos produjo movimiento alguno. Ninguno de los dos, se inmutó por mover ficha alguna en ese tablero de ajedrez llamado Central. Y así, él siguió su camino y ella se dirigió a clase. 

lunes, 5 de mayo de 2014

Hablando de buenos hombres...

¿Es posible que las mujeres no disfrutemos de los buenos hombres? ¿Estaremos acostumbradas al ‘maltrato’ o a los hombres que ponen por delante la rebeldía, los celos,  la vanidad e inciten a la discordia y demás? 

He salido con tipos de toda clase, y por lo general, tiendo a inclinarme al lado donde están los hombres con dosis de agresividad, rudeza y la hormona alborotada que no falta (que la mayoría de las veces suelen ser demasiado 'bonitos' pero huecos del coco) agregando la debilidad superficial a la que me acostumbré hace mucho.

Es posible la certeza en ese dicho “para cada Eva, existe su Adán”, pues soy bastante agresiva, salvaje e indomable, y sería una compatibilidad de un 100%. Aunque es igual de cierto que, “polos opuestos se atraen”, pues -ciertamente- adoro corromper al de físico virginal, con cara de bueno buenito. 

El hecho radica en que me aburren los chicos buenos. La idea que tengo se construye alrededor de mi lado sexual, así que hay la posibilidad de una incompatibilidad con alter-egos ‘sanos’. La cuestión es que debería poder quedarme con alguno, puesto que, después de desflorado el doncello, queda libre aquel animal encerrado por años de cohibición junto a la lujuria, digo, eso es más que excitante! Sin embargo, el problema está en que tal vez, la mayoría de las veces, sea yo quien tenga que incitar al momento del éxtasis, y eso me aburre. 

Sería bastante útil, si los hombres, tuvieran una clasificación sistemática que definiera su voltaje y su ‘buenitud’.

sábado, 3 de mayo de 2014

¿Qué significa tener dos pies izquierdos?

Sosteniendo una cerveza helada que desinhibiera mis sentidos por un rato, entre danza y parla, me detuve a observar un grupo de ingenieros novatos en el baile, y no pude evitar cuestionarme sobre la conexión sexual que se tiene al bailar, ¿depende de la música? ¿De la persona con la que compartes la pieza musical? ¿Del lugar de encuentro? ¿Del nivel que demuestre danzando? Esa expresión mortal que lo argumenta, “así como lo mueve en la pista, lo mueve en la cama”, ¿podría refutarse con folladores poderosos en dicho arte que cuentan con dos pies izquierdos? Mi experiencia no ha funcionado en el cotejo de la cuestión, pues hasta ahora no había tenido en cuenta esta perspectiva tanto sinfónica como sexual.

Tal vez sea el hecho de que no soy bailaora nata, y que no practico la danza con frecuencia. Fue sólo después de aquel viaje con colegas a otra parte del país, en donde prácticamente, mis pies me obligaron a seguir el ritmo que destilaba aquel lugar, y así empecé a disfrutar del baile salsero.

Al decir verdad, no recuerdo haber follado con algún diestro de la salsa o sus derivados, y cuando lo hacía, la motivación de fondo siempre fue con una tonada salvaje y hard, al ritmo de Rammstein, Slipknot, Maiden, incluso de System of a down; iniciando con algo suave, por supuesto, para entrar en calor. 

El cambio en la escucha musical, debido a la compañía de quienes disfrutan de otros ritmos diferentes a los míos, me está acostumbrando a tolerarlos y por ende, ya no me molestan como antes. De hecho comienzo a disfrutarlos y el baile empieza a formar parte importante de mi repertorio seductor.

jueves, 1 de mayo de 2014

A buen beso, ¿buen sexo?

¿Se puede juzgar a alguien por sus besos?

De regreso a casa, no pude evitar los pensamientos atravesados por mi cabeza, luego de nuestro encuentro 'casual'. La pasión que le invierte a sus besos no cubren la totalidad de mi exigencia como quisiera. No digo que no lo haga apasionadamente, es sólo que espero más que simples fuegos artificiales como toda chica rosa, espero... que el roce de labios me pare algo. 

Resulta que, tengo este espíritu animal esperando salir y no hay motivación alguna. Así que, luego de una larga sesión de intercambio salival, termino con los labios entumecidos y más frígida que nunca. Quiero sentir que no puedo contenerme dentro de mis bragas oscuras, que no me importe el público que tengamos para lanzarme encima suyo y follármelo, como si la profecía del fin del mundo se cumpliera a media noche. 

Con él, no tengo indicios de calentura alguna y es inusual. Tengo que admitir que tiene ese Je ne sais pas que físicamente me atrae, pero su 'recato' conmigo no nos va a llevar a ningún Buenos Aires. 

Ahora, al tema. Besar, es más que un mero acto mecánico de juntar bocas solo para satisfacer el gusto visual. La idea, lleva una connotación sexual de kilos que tendemos a ignorar. Un beso muy húmedo, asquea. Uno muy sutil (como esos de pollitos) es tierno pero solo despierta las ganas de arruncharse y acá, el romanticismo lo mandamos a la concha. Uno muy agresivo, te deja los labios reventados por un par de semanas. 

Personalmente, un beso implica gesticulaciones corporales que no sólo se encuentran en la cara: ese roce de los dedos, el toque con las manos, los apretones fuertes que te sacan uno que otro gemido, agregando el mordisco ligero y el jugueteo con la lengua que nunca están de más.

El calibre que se le invierta al beso, debe llevar una mezcla de todo lo anterior, esto lo hace más excitante, jocoso, sensual, seductor e incitante. Y... como apenas iniciamos (lo que sea que lleve por nombre esto que hacemos) le daré el beneficio de la duda. Es posible que el nivel 2 sea más interesante y que ese jugueteo lingüoso termine dando la mejor lección oral de todas.