miércoles, 7 de mayo de 2014

A la expectativa...

¿Alguna vez, han tenido esa experiencia de un encuentro con alguien que no conoces, pero que luego de verlo una vez, se siguen encontrando en un lugar especifico?

Así es la historia que viene a continuación. (Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia).

Al llegar a cafetería, a tomar el almuerzo a la hora usual, en el lugar usual... lo vio. Era él, seguía zarco, rubio e inocente como de costumbre. Se sentó casi a la entrada del lugar, y ella, estaba en medio. Por el momento no la vio. Ignoraba su presencia mientras disfrutaba el almuerzo. Ella, decidió levantarse de su lugar y pasar por su lado para recoger unas servilletas de la caja plástica ubicada –convenientemente- en la entrada. De regreso, lo ignoró mientras su miraba recorría su cuerpo de los pies a la cabeza. Se personificó en un pavo real cuando extiende su alada y atractiva extremidad con la intención de llamar la atención del género opuesto. Todo pasó en cámara lenta. Ella, él, y el desfile hacia su asiento. Así, mientras se ubicaba de nuevo, logró ver con el rabillo del ojo, que su trasero abandonó la silla durante unas milésimas de segundos para lograr ver, entre la multitud, dónde se encontraba ubicada. Fue tan solo un instante. Luego, el ambiente se torno nervioso y algo tenso. Ninguno de los dos, musitó palabra alguna. Ninguno de los dos produjo movimiento alguno. Ninguno de los dos, se inmutó por mover ficha alguna en ese tablero de ajedrez llamado Central. Y así, él siguió su camino y ella se dirigió a clase. 

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