En cierto momento, mientras el número del conteo
regresivo indicaba los minutos que faltaban para finalizar dicha proyección, no
pude evitar preguntarme si, ¿mi existencia reflejaba una pequeña parte de la
vida descrita en el relato de la protagonista, en cuanto al sexo sin sentido,
sin amor, sin emociones? ¿Me estaba convirtiendo en una maníaca por el sexo sin
ataduras y sin prejuicios? O quizá, el hecho de evitar a toda costa esa conexión que lleva el coito más allá de un simple acto animal, ¿estaba haciendo
de mí, una frígida?
De hecho, me fue imposible ignorar la soledad que rodeaba a
Joe,
al no quedarse lo suficiente con alguien como para establecer una relación más
allá de lo sexual. ¿Estaría siendo yo, la Joe de mi propia versión? Desde aquel instante, revalué la situación por la
que atravesaba y decidí poner en marcha el plan de reconfigurar mi existencia y tratar una
‘estabilidad emocional’ (en cuanto a las relaciones) que le permitiera a otros, gozar de toda yo.
A ver como nos va.
Buena suerte en ello.
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