jueves, 8 de enero de 2015

Marqués o no Marqués..?

De fiesta en fiesta, celebración en celebración, diciembre absorbió la mayoría de mis días, a tal punto, que mi pobre hígado no tuvo otra opcción que acostumbrarse a los mares de alcohol.

Así pues, soltando las llaves y libre de conducir, bebí más que cualquier otro día. Reunida con mis colegas en un festival mensual con ritmo salsero, terminé balbuseando ironías (de lo poco que puedo recordar) y esa risa incontrolable que jamás se alejó de mí hasta llegar, con mucha dificultad debo agregar, al Rincón de siempre.

Igual que Homero en la taberna de Moe, las imágenes faltantes luego de la resaca decidieron quedarse en el limbo de las borracheras anuales. Tan sólo, y medio cuerdo tengo el recuerdo del Bossanova donde solté la lujuria, agresividad y desfogue contenidos desde mi último encuentro sexual.

Presente está, la insensibilidad ocasionada por los litros de ron inyectados en este frágil cuerpo, que al no sentir excitación alguna, terminó encimismado a golpes sobre aquel sujeto víctima de la fiera celosamente enjaulada en temporada de caza.

Al despertar en la mañana, luego de que pasaran los efectos y se me desentumiera todo, me encontré en casa con un dolor tan agudo en la feminidad, consecuencia del salvajismo en aquel motel, debido a que al sujeto no le quedó de otra más que hacer un esfuerzo sobrehumano por complacerme, tal que excedimos los límites del dolor corporal rumbo al placer carnal, cuyo éxtasis quedó sin completar... El sujeto consumió hasta su bateria de reserva. Y, optando por perdida la batalla, abordamos un taxi rumbo al apartamento en donde me dejó, caliente, insatisfecha y con un maldito olor a loción barata que hasta hoy perturba mis sentidos.

domingo, 14 de diciembre de 2014

¿Bajo perfil?

¿Qué tanto se puede mantener un bajo perfil -sexualmente hablando- sin que éste se convierta en la incapacidad de sostener una relación más allá del sexo?

En una de mis usuales conversaciones telefónicas al alba, el sujeto del otro lado del teléfono, con quien mantengo una relación de esas "podemos" (de las que se sugieren mil cosas para jugar juegos de mesa, en la mesa y en todas partes, pero que nunca son factos), personaje experto en el manejo del bajo perfil, me sorprendió con el anhelo de conseguir pareja estable, pero detalló claramente una clausula a letra menuda que lo detenía inconscientemente, a lo que surgió la pregunta hacia él mismo de ¿será que el estar tanto tiempo manejando el bajo perfil, me ha complicado el sostener una relación presencial y no darme a la fuga como siempre, para regresar solo en busca de "comida"?

Aquel sujeto me puso a meditar, estaba en mi misma situación "sentimental" y yo no podía decir lo contrario. Era mi versión masculina.

Honestamente, he estado tanto en el lado oscuro que ya hago parte del inmobiliario. El usar a otros para mi satisfacción personal es la prioridad y fin del cuento. Nunca me he tomado la molestia de estar con alguien más de un par de encuentros. Y aunque no me hace falta, sería loco experimentar la sensación que me ofrecen del otro lado del jardín... tal vez tenga lo que siempre busco y necesito, además de uno o varios extras.

Estado: abierta a lo que me traiga el 2015.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Espontaneidad...

Al sentarme en el borde de la cama el día de hoy, empecé a cabilar sobre la espontaneidad a la hora del sexo casual. En primer lugar, necesitas quien secunde la moción en caso de calentura, aunque si eres mujer es posible que cualquier hombre le haga al polvo cuando es solicitado por un bombom.

Así que, traigo a tema el concepto 'espontaneidad' por un acto iniciado hace poco, y doy fe a la frase "el que piensa pierde".

Cuando entra la cachondez, no hay cabida en una cabeza caliente para reprochez o pensamientos bobos que mandan el libido a dormir. Simple, cita en un motel, hora del encuentro y voilá! El que mucho habla lleva siempre las de perder, o al menos así pasa en algunos casos.

Error de novato es, cambiar el lugar del encuentro unas horas antes, además de bajar el nivel de un lujoso motel a un apartucho cualquiera. La idea de la clandestinidad la cubre el Sol&Luna al no dejar huella de aquel encuentro, con ello me refiero a vecinos, familia con la que se topa al llegar ahí, etc.

Para que el ser espontáneos valga la pena, agarra tu billetera, toma el teléfono y marcale a la chica sugiriéndole una noche de placer que no pasará por alto. Firmen hora y lugar, y a follar se dijo. No dañen un momento de éxtasis por pensar demasiado las cosas y dediquenlo al accionar, la vida se pasa mientras hacemos planes.

sábado, 25 de octubre de 2014

Sexo a la distancia..?

Cuando se tiene una relación a la distancia, lo más lógico es que resulte ser abierta, y bien sabemos lo que significar estar 'abierta'. Es la connotación más usada entre los mortales, para dejar entrar a cualquiera sin que la contraparte oponga resistencia y así, evitar involucrarse más allá del buen sexo, sin embargo, existe parte de la 'relación' que tal vez usamos a nuestro favor. Total, es una forma de 'compromiso' con derecho a reemplazo.

Cuando mencioné que fuese a la distancia, es posible que ambas partes de dicha 'relación' sufran de una acumulación hormonal que derive en un desfogue casual.

La necesidad de suplir un buen garche, no se soluciona con una sesión caliente via Skype. Es aquí donde entran los suplentes sexuales. Aquellas personas dispuestas a saciar la calentura sin pedir nada a cambio, sin involucrarse, capaces de mantener el bajo perfil. Aunque, dichas personas son difíciles de encontrar, pues siempre terminan involucrandose más allá de lo intimo y terminan cagandose el parche.

Para buena fortuna de los folladores compulsivos cuya pareja anda fuera del país, existe una décima parte que lo intentará obteniendo resultados positivos, que inciten a repetir la faena.

Por esas personas, salud..! Que buen trabajo hacen (jajaja)

sábado, 20 de septiembre de 2014

Lo bueno dura poco.

Estoy totalmente jodida. Me jodieron en todas las formas posibles. Yo arriba, él abajo y viceversa; de lado; invertido; al revés del derecho; en fin. Las preposiciones sobre, con, sin, contra, hasta, entre, dejaron de ser simples complementos y pasaron a ser parte activa del desarrollo del Kamasutra vívido. 

Rara vez encuentro un ente con el mismo enfoque sexual que el mio. No han de faltar los peros, como en todo, puesto que somos seres inconformes y poco satisfechos (o al menos es mi caso, sexualmente hablando). Sin embargo, la categoría en la que se encuentra este sujeto es bastante alta. Esa maldita química cuyo balance erótico, pervertido y dirty era casi perfecto, me dio un par de semanas de profundo placer en la casa de un extranjero que, pedía a gritos, ser azotado. La ninfomanía me atacó post vacaciones y en el transcurso de los días, no podía dejar de contar las horas e implementar excusas con tal de pisar territorio colonial. 

Lo volví mi juguete de pruebas, pues aquel sujeto no se oponía a mis barbaridades y estaba dispuesto a todo. En mi vocabulario, la palabra descanso era inexistente. Todos los días quería más, y era inevitable la cachondez que me arrastraba una y otra vez hasta la puerta de su casa. Tal vez mi inconsciente sabía que debía aprovechar al máximo su presencia, pues los días estaban contados en el calendario, y todo se evaporaba posterior a su partida. 
 
Así pues, durante más de un mes y algo, no pude evitar ser tentada a cualquier hora del día. Si no me enviaba una foto de su ego, era un vídeo o una escritura sexosa de esas que me ponen horny con solo echarle una hojeada. La conexión estaba a la orden del ya. No era sino leer un par de números que cuadraban la hora y ya estaba en camino. ¿El problema? Conseguir un algo que lograra mantenerlo activo y me rindiera lo que lo necesitaba. El cuerpo humano posee sus fallas en cuanto al agotamiento, fallas que conozco pero que no logro entender cuando se tienen los polvos en la cabeza. Entonces, aquel sujeto hacía lo que fuera por mantenerse con vida y tratar de cumplir cada una de mis exigencias.

Terminó colapsando y yo iniciada.

Por fortuna para él, el día previo al viaje se acercó esa semana. Se bajó el ritmo de la faena (entre otras bajadas) teniendo yo, misericordia de su ser. De esta manera, a la madrugada de ese sábado en el que abandonara el país, tuvimos nuestro último encuentro. 

Encuentro que sé que no olvidará y que por mi parte, anotaré en mi larga lista de amantes momentáneos. Y, a riesgo de sonar como una cualquiera, que puedo decir, follar hace tanta parte de mí como yo de dicha noción. 

martes, 12 de agosto de 2014

Tiempo de reflexión luego de...

Siempre he tenido martillándome el cráneo, esa cuestión de las personas al pronunciar, luego del sexo, ¿qué estás pensando?. No puedo evitar preguntarme, ¿cuál es su verdadera intención? ¿Poner conversa? ¿Saber, en una escala del 1 al 10, que tal fue la faena? ¿Enterarse por otros labios, lo mal follador que fuiste y tener que volverte célibe?

Personalmente, luego de tener sexo salvaje, cuando todo ha finalizado de buena forma, es tiempo para relajar el cuerpo y la mente, estar en silencio y pensar en lo que acaba de pasar, tener imágenes bombardeándote el coco de lo acontecido hace unos minutos. Tomar ese tiempo para 'reflexionar' mientras se carbura un poco, o carburar mientras se piensa en la nada, son las cosas que la mayoría de mortales no comprenden y terminan defecando el buen sexo con idioteces como esas.

¿Realmente quieren saber qué pasa por el cerebro en esos momentos?

domingo, 27 de julio de 2014

Estar o no estar cachonda, esa es la cuestión.

Aquí estoy, en el jardín delantero de mi casa, meditando sobre la noche anterior. Noche que debió calmarme el antojo sexual contenido desde nuestra conversa virtual, tornada en un deleite visual y volantezco de la mente erótica, que humedeció la silla en la que me encontraba con la sola lectura de palabras sincronizadas, que lograron accionar cada sentido, conectado a una imaginación realmente gráfica, que permitió palpar cada sensación, quebrando los muros y la distancia que me separaban de la ventana virtual de aquel sujeto.

Estando en su casa -de tipo colonial en excelentes condiciones desde la época, con pisos color vino tinto de estampado en figuras blancas- con la excusa adolescente de 'ver' películas, llegó tan esperada noche. Con el pasar de las horas a toda prisa, yo esperaba que llegase la oscuridad y el día se tornada pornocho.

Sin embargo, volví a casa como un soldado dado de baja en batalla, con la pantaleta seca y más cachonda que nunca. Maldita casa del siglo XIX, que con sus varias habitaciones, tuvimos que estar en la sala principal, sin privacía alguna, cosa que evitó su mano dentro de mi leggins. Por un par de horas, estuve en aquella sala de estar -demasiado conservadora para cualquiera- en la que el personaje evitó (de alguna forma inexplicable) que me abalanzara sobre él y le destrozara el pene. A lo mejor, el sujeto esperaba que fuese yo quien diera ese primer movimiento, pero la estúpida contención de ambos freno una noche de locura. Me hizo sentir como una mina inexperta en el campo sexual y falta de herramientas. Volví a la época absurda de la ignorancia del sexo opuesto y, por una noche, estuve dentro de los boxers de aquella chica virginal de 15 años que había dejado atrás. Puberta, sería el término correcto que abarca tal sensación.

No fue mi noche, aunque creo que para él, logró cubrir una parte de ella, y eso me pone a meditar sobre lo masculino de mi actitud a la hora de follar. Con ello, recuerdo ese capítulo de Sex and the City en donde Bradshaw, garcha con un sujeto que le había roto el corazón en repetidas ocasiones y lo hace sin involucrar sentimientos. Luego de hacerlo, ella se pone su ropa y abandona el apartamento. Tal cual, me he convertido en la Carrie que tanto admiro, y me gusta. Así, evito comprometerme emocionalmente con el ente del cual saco provecho sexual. Sin pensarlo dos veces, me volví promiscua y fría (sentimentalmente hablando) cosa que me gusta aún más.

Afortunadamente, el encuentro para darle la conclusión que se merece al susodicho día, quedo sostenido con una chincha en el tablero de 'por hacer' que llevamos para nuestros futuros desfogues sexuales. Esta vez, iré preparada y a la merde las intermisiones, se va a lo que es y fin de la historia.

miércoles, 25 de junio de 2014

Folladas sin memoria.

De los efectos del alcohol... ¿cuántos nos hemos enlagunado una noche de farra, una noche como cualquier otra, que terminó en desnudez y penetración?

Ese maldito sentimiento ambiguo que produce el garchar totalmente ebrio... es irónico saber que tuviste sexo (pues los moretones, mordiscos y aruñetazos posteriores al coito lo confirman) pero no tener imagen mental alguna del suceso. Muchos lo llaman una buena noche de copas sin recuerdos, yo lo llamo Karma. Tal nivel de Karma que mueve el inconsciente salvaje que brota tras unas cuantas gotas de licor. Inconsciente de la manera más estúpida. El que se te adormezcan los sentidos a tal punto de la desconexión total de ellos (sin convertirte en un muñeco de trapo) y olvidarte de todo, es tan odioso como el puto flash de los Hombres de negro

Lo peor es la mentira a la mañana siguiente, cuando aparentas recordar todo asintiendo con la cabeza, mientras la otra parte te cuenta pequeños detalles sucios ocurridos en tantos lugares de la cabaña, que te dejan sorprendido. Todo un crack del sexo y ni una escena fija en tu cabeza que no compruebe lo contrario. 

Moraleja: Folla todo cuanto puedas sobrio, así tendrás esos detalles sucios compilados en la cabeza, como un mar de acontecimientos en el cual puedas naufragar cuando estés ebrio.

viernes, 30 de mayo de 2014

Neurona vs. Músculo... ¿Qué hacer?

¿Qué tanto cerebro y bolas se necesita para conquistar a una mujer? 

Todo en ellas entra por los oídos y los ojos. Les dicen que están 'buenas' con un cierto tono peluchezco y caen redonditas y babeando. Además, creen que una cara bonita que exhibir de la mano, vale más que una buena conversa después del sexo. El físico lo es todo en esta sociedad egolatra y superficial. Pero, ¿dónde queda el cerebro de estos personajes? Sí, me refiero a ambos. Ella, demuestra estupidez literal a la hora de escoger al sujeto musculoso y con cara de Ken, y él, no puede llevar el hilo de una simple conversa que no involucre máquinas para bíceps o rutinas de ejercicios. Demasiada testosterona artificial les funde la coherencia neuronal. 

Yo, por mi parte, busco (no solo sensualidad) un personaje que me mate intelectualmente y que no se quede 'corto' (literalmente) a la hora del catre. Sugerencia: si van a hacer abductores en la máquina para fortalecimiento muscular de la entre pierna, tengan en cuenta la notable reducción en el miembro viril que dicho ejercicio involucra. 

Para dejar claro, sí, soy parte de 'esas' superficiales intrépidas, o solía serlo. Aún tengo mi vieja rutina del gimnasio que marca abdominales increíbles y la sigo desarrollando en el transcurso de la semana sin falta. Lo que tengo claro es, que mi concepción de la masculinidad a cambiado con el pasar de los momentos y sus respectivos tipos. Me cansé de los pendejos que sólo balbucean pavadas y te creen imbécil a ratos por no saber como manejar correctamente una jodida máquina, creyendo que se necesita mucha física para ello (puede que tengan razón pero esa no es la idea). 

Quiero a ese virginal devora-libros que se oculta en la biblioteca tras unos lentes de marco grueso y forma alargada. ¿El problema? No tiene la suficiente experiencia en el trato con mujeres, así que se queda corto de pelotas en el momento de una conversa sutil. 

¿Solución? Adoptar la posición de macho alfa y correr ahí a buscar lo que quieres. Después de lograr el objetivo, amaestrarlo para tu conveniencia. Puede que con el tiempo suba el nivel y tengas muchos fines de semana sin dolores de cabeza (if you know what I mean). O, por el contrario, termines cambiando al sujeto y localizando un nuevo objetivo que corromper.

domingo, 18 de mayo de 2014

Clandestinidad

¿Hasta qué punto se puede mantener una relación bajo cuerda? 

Antes que nada, existen dos tipos de relaciones ocultas, cuando se está en pareja o soltero. Mi situación es la segunda. Siendo honesta, la mayoría de las veces, huyo del compromiso que implica la etiqueta de noviazgo. Me considero un espíritu libre que evita la jaula en todo momento. Sin embargo, es bueno de vez en cuando, compartir la existencia con un ente que te arranque sin esfuerzo y entre besos, una que otra carcajadota. Lo negativo de la situación es que, me aburro fácilmente, pues tiende a hostigarme el mismo dulce todos los días, así que tiendo a cambiarlo frecuentemente. 

Volviendo a lo oculto, lo menciono porque es mucho más común de lo que se cree. El llamado 'arrocito en bajo' se mantiene de esa manera, debido a la expectativa que se tiene de conseguir algo mejor. De esta manera, no se comprometen lazos más allá de los besos (y en ocasiones algo más) de forma que, en cualquier momento, se finiquite sin anestesia y cada cual por su lado. Lo radical y realmente difícil es, cuando se involucran sentimientos en el asunto y el despegarse de la persona se vuelve complicado. 

Pero ¿por qué siendo solteros, lo mantenemos al margen? Pues, como mencioné anteriormente, si nos ven comprometidos con alguna causa específica se pierde la diversión en lo diverso. Se pierde el conocer a detalle una nueva aventura, se empieza a cerrar ese espacio entre el libido sin nombre y el encierro. 

Encuentro en el coquetear con nuevos rostros una exquisitez tal, que provoca éxtasis (la mayor parte) pues, el ser sexy y soltera, te permite divagar entre personajes y huir del aburrimiento que hace de los buenos hechos, ortodoxos. 

No siendo más, sólo me queda por decir que, es hora de cambiar de sujeto.