¿Es posible que las mujeres no disfrutemos de los buenos hombres? ¿Estaremos acostumbradas al ‘maltrato’ o a los hombres que ponen por delante la rebeldía, los celos, la vanidad e inciten a la discordia y demás?
He salido con tipos de toda clase, y por lo general, tiendo a inclinarme al lado donde están los hombres con dosis de agresividad, rudeza y la hormona alborotada que no falta (que la mayoría de las veces suelen ser demasiado 'bonitos' pero huecos del coco) agregando la debilidad superficial a la que me acostumbré hace mucho.
Es posible la certeza en ese dicho “para cada Eva, existe su Adán”, pues soy bastante agresiva, salvaje e indomable, y sería una compatibilidad de un 100%. Aunque es igual de cierto que, “polos opuestos se atraen”, pues -ciertamente- adoro corromper al de físico virginal, con cara de bueno buenito.
El hecho radica en que me aburren los chicos buenos. La idea que tengo se construye alrededor de mi lado sexual, así que hay la posibilidad de una incompatibilidad con alter-egos ‘sanos’. La cuestión es que debería poder quedarme con alguno, puesto que, después de desflorado el doncello, queda libre aquel animal encerrado por años de cohibición junto a la lujuria, digo, eso es más que excitante! Sin embargo, el problema está en que tal vez, la mayoría de las veces, sea yo quien tenga que incitar al momento del éxtasis, y eso me aburre.
Sería bastante útil, si los hombres, tuvieran una clasificación sistemática que definiera su voltaje y su ‘buenitud’.
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