viernes, 18 de abril de 2014

Yo-e

Día de reunión con futuros colegas, en el que proyectamos ambos volúmenes de Nymphomaniac. Una interesante película (déjenme decirles) donde el erotismo no da espera, las escenas burdas surgen elocuentemente, y todo ese maquiavelismo sexual es desarrollado por una voz principal, que en cada capítulo de aquella historia, nos deja más y más intrigados, divagando por el desenlace del siguiente.

En cierto momento, mientras el número del conteo regresivo indicaba los minutos que faltaban para finalizar dicha proyección, no pude evitar preguntarme si, ¿mi existencia reflejaba una pequeña parte de la vida descrita en el relato de la protagonista, en cuanto al sexo sin sentido, sin amor, sin emociones? ¿Me estaba convirtiendo en una maníaca por el sexo sin ataduras y sin prejuicios? O quizá, el hecho de evitar a toda costa esa conexión que lleva el coito más allá de un simple acto animal, ¿estaba haciendo de mí, una frígida? 

De hecho, me fue imposible ignorar la soledad que rodeaba a Joe, al no quedarse lo suficiente con alguien como para establecer una relación más allá de lo sexual. ¿Estaría siendo yo, la Joe de mi propia versión? Desde aquel instante, revalué la situación por la que atravesaba y decidí poner en marcha el plan de reconfigurar mi existencia y tratar una ‘estabilidad emocional’ (en cuanto a las relaciones) que le permitiera a otros, gozar de toda yo

A ver como nos va.


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